viernes, diciembre 9, 2022

Biden promete terminar con las misiones de combate en Irak a fines de año

18 años después de la invasión en Irak, Estados Unidos «cesará las operaciones de combate» en el país, eso sí para dedicarse a la «formación» de tropas iraquíes en su lucha contra el Estado Islámico, según confirmó el presidente Joe Biden tras reunirse en Washington con el primer ministro iraquí Mustafa Al-Kadhimi.

Este 26 de julio, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, acordó con el primer ministro iraquí Mustafa Al-Kadhimi el cese de las operaciones de combate estadounidenses en Irak. El anuncio no supone el retiro de las tropas enviadas por el expresidente George W. Bush en 2003, sino un cambio de orientación de misión.

Es decir, los soldados de Estados Unidos ya no se dedicarán a ejecutar las acciones, sino que pasarán a tener una función de entrenamiento y asistencia de las tropas iraquíes en su lucha contra el autodenominado Estado Islámico, de acuerdo a Washington.

«Nuestro rol en Irak será el de continuar entrenando, asistiendo y ayudando (al Ejército iraquí) en la lucha contra el Estado Islámico, mientras sea necesario. Pero para el final de año ya no estaremos en zona de combate», confirmó Biden al término de la reunión con al-Kadhimi, en declaraciones recogidas por Reuters. 

Sin embargo, distintos analistas señalan que el viraje no supondrá grandes cambios a efectos prácticos. En los últimos años, el Ejército estadounidense ha reorientado el grueso de su función al entrenamiento de las fuerzas armadas iraquíes. Así lo señala la agencia citada.

 

Por otro lado, Washington no ha especificado cuántas tropas mantendrá en territorio iraquí, de las 2.500 presentes en el país, al tiempo que se firma el acuerdo. 

El primer encuentro presencial entre el presidente estadounidense y el iraquí tuvo lugar en la Casa Blanca en el marco del llamado «diálogo estratégico» entre ambos países. Se espera que la nueva relación Bagdad-Washington abarque otros puntos de acuerdo, como la energía o la salud. De hecho, Joe Biden ya anunció el envío a Irak de medio millón de dosis de la vacuna contra el Covid-19 de Pfizer/BioNTech.

De igual modo, la nación estadounidense también anunció una donación de 5,2 millones de dólares a un fondo de la ONU, con el objetivo de financiar el monitoreo internacional de las elecciones de octubre en Irak. 

El actual Gobierno de Bagdad es afín a Estados Unidos. No obstante, eso no ha impedido que al-Kadhimi tachara de «violación a la soberanía iraquí» las acciones militares aéreas de las tropas estadounidenses contra milicias iraníes en la frontera entre Siria e Irak.

Cese del combate en Irak tras la retirada de las tropas de Afganistán

Con este anuncio, la Administración Biden deshace la segunda invasión perpetrada bajo el mandato de Bush hijo. El actual mandatario anunció hace meses la retirada definitiva de las tropas de Afganistán. Inicialmente, estableció como fecha para el repliegue el simbólico 11 de septiembre de 2021 –20 años después de los atentados contra las torres gemelas de Nueva York, que dieron pie a la guerra–.

Más tarde, Biden aseguró que el 31 de agosto ya no quedarían soldados regulares en ese país. Pero varias agencias reportaron que en suelo afgano permanecerían empresas privadas militares, que trabajan regularmente con el Pentágono, asegurando tareas de asistencia y asesoramiento a las fuerzas afganas.

Los ataques del 11 de septiembre de 2001 desencadenaron la guerra de Afganistán, la de Irak y la llamada «guerra contra el terror». Un cambio de paradigma de la estrategia bélica estadounidense tras el fin de la Guerra Fría y la desaparición de «la amenaza soviética», que fusiona la seguridad interior con la exterior, y que se extendió a toda el área de influencia de la OTAN en la «guerra global contra el terrorismo».

Sin embargo, ahora, centrado en la competencia con China y Rusia en el tablero de influencia global, Biden busca mantener su presencia en Medio Oriente a través de estrategias colaterales, más que con el refuerzo de una estrategia dura, bélica y altamente costosa.

Cabe recordar que cuando Biden anunció la primera fecha de retirada de Afganistán (acción acordada por su antecesor, el expresidente Donald Trump) las palabras de Washington fueron «la solución en Afganistán no es militar» y «la estrategia adoptada en las últimas dos décadas es la receta para quedarse en Afganistán para siempre». La misma lógica aplica hoy a Irak.

El 1 de mayo de 2003, dos meses después de liderar la invasión de Irak, el entonces presidente George W. Bush anunció «el fin de la mayor parte de las operaciones de combate» en el país. El comunicado lo hizo a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln, de donde colgaba el inmenso cartel de ‘misión cumplida’. 

En referencia a este episodio, escenificado hace ya más de 18 años, un oficial de la Administración Biden citado por Reuters comentó: «Nadie va a proclamar ‘misión cumplida’. El objetivo es perpetuar la derrota del Estado Islámico».

Una guerra rechazada por la ONU y basada en pruebas falsas

Estados Unidos, acompañado de Reino Unido, Australia, Polonia y España, entre otros países, invadió Irak a pesar de las resoluciones contrarias del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El entonces presidente francés, Jacques Chirac, fue una de las voces internacionales que lideró la oposición a la invasión.

Uno de los argumentos bélicos esgrimidos por la Administración Bush era la supuesta posesión de armas químicas por parte del entonces líder iraquí Sadam Husein.

Meses más tarde, con las tropas occidentales ya en en el país árabe y Husein tumbado, se probó la fabricación de las evidencias del supuesto «arsenal bélico iraquí». Nunca se encontraron pruebas de dichas armas y la invasión fue un detonante para la desestabilización de la región asiática, que todavía resuena a día de hoy.

 

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