domingo, diciembre 4, 2022

Nord Stream 2: ¿cómo un gasoducto es capaz de levantar ampollas políticas en EE. UU, Rusia y Europa?

Los Gobiernos de Estados Unidos y Alemania anunciaron el miércoles 21 de julio de 2021 un acuerdo que cesa una larga disputa sobre la construcción del gasoducto que conecta directamente a Rusia con Alemania. Pero Ucrania y Polonia se oponen al proyecto.

El Nord Stream 2 es un megaproyecto de 12.000 millones de dólares diseñado para duplicar el suministro de gas ruso a Alemania. Y aunque hoy tiene un avance superior al 90 por ciento, ha sido durante mucho tiempo un punto delicado entre Washington y Berlín.

Se trata de un gasoducto que se tiende en el fondo del mar Báltico y con una longitud total de 1.230 kilómetros, permitirá a Rusia elevar de 55.000 a 110.000 millones de metros cúbicos su suministro anual directo de gas a la mayor economía de Europa.

Pero el proyecto ha planteado dudas en Estados Unidos y varios países europeos que argumentan que aumentará la dependencia energética de Rusia y la influencia geopolítica de Moscú, sobre todo en Ucrania, uno de los socios claves de Washington.

Pero, ¿por qué un gasoducto que no pasa por Ucrania preocupa a las autoridades en Kiev? Precisamente porque el tubo pasa por alto la infraestructura de gas de Ucrania, privando a la nación de tarifas de tránsito muy necesarias.

Si Rusia deja de enviar gas a través de Ucrania, privaría a Kiev de miles de millones de dólares en lucrativas tarifas de tránsito lo que, dice el Gobierno, podría poner en peligro su seguridad.

Polémico acuerdo entre Estados Unidos y Alemania

A pesar de lo polémico del proyecto, el Nord Stream está casi terminado y Estados Unidos, decidido a reconstruir los lazos con Alemania que se deterioraron durante la Administración Trump, acordó permitir su finalización, con algunas condiciones.

En primer lugar, la Casa Blanca amenazó con imponer sanciones a Moscú en caso de que se materialicen las sospechas de Ucrania de que Rusia utilizará la energía como arma política en su contra.

Además, Berlín también se comprometió a usar su influencia para persuadir a Rusia de extender un acuerdo de tránsito de gas a través de Ucrania que expirará a fines de 2024, así como para impulsar la inversión en proyectos de energía verde en ese país.

El descontento de Ucrania

El acuerdo entre Estados Unidos y Alemania tiene como objetivo sofocar los temores sobre la dependencia europea de la energía rusa, pero fue atacado de inmediato por Polonia y Ucrania, que dijeron que no va lo suficientemente lejos.

El ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, sentenció que quedaron «muchas preguntas» y pidió «mensajes más contundentes» con respecto a los problemas de seguridad que plantea el gasoducto.

Por su parte, El Kremlin dio una bienvenida mixta al pacto, diciendo que no estaba de acuerdo con parte del lenguaje utilizado sobre Rusia y que Moscú nunca había utilizado la energía como arma geopolítica.

La portavoz de Exteriores de Rusia, María Zájarova, recalcó que pese a los «intentos de politizar un proyecto que es beneficioso para los europeos», el Nord Stream 2 pronto será puesto en marcha.

 

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