domingo, noviembre 27, 2022

El importante papel del «escudo de silicio» que protege a Taiwán de China

Enfrente de una superpotencia mundial hay una pequeña isla que no llega al tamaño de Cuba.

Taiwán, a solo 180 kilómetros de la República Popular de China, vive mirando a su eterno enemigo con el que comparte misma lengua y mismos ancestros, pero diferente régimen político.

A un lado del estrecho, Pekín lidera una China comunista de 1.300 millones de habitantes bajo el mando de un partido único.

En el otro, Taipéi dirige una república democrática con 23 millones de habitantes.

La disputa que mantienen ambos países desde 1949 ha privado a Taiwán de acceso a los organismos internacionales y le otorga un estatus indefinido y un reconocimiento internacional limitado.

De hecho, solo 15 países del mundo reconocen el territorio como un estado soberano, mientras que China reclama la isla como parte de su dominio y la considera una provincia rebelde.

En 2005, el Partido Comunista chino aprobó una ley antisecesión que reivindica su derecho a recurrir a «medidas no pacíficas» contra Taiwán si intenta separarse de China continental.

Desde entonces, si Taiwán llegase a declarar la independencia, el pequeño territorio insular podría recibir un ataque militar.

Pero, tras años de hostilidades y tensiones, Taiwán encontró una estrategia que ayuda a su supervivencia nacional en este conflicto tan asimétrico y con la que ha conseguido alejar el fantasma de una invasión china: el llamado «escudo de silicio».

Un «arma» que nadie puede replicar a mediano o largo plazo dado su nivel de complejidad.

Una industria clave de la que depende desde la fabricación de aviones de combate hasta paneles solares, pasando por videojuegos o instrumentos médicos.

Cómo podemos explicar qué es el «escudo de silicio»?

Significa que la posición de Taiwán como principal fabricante mundial de chips semiconductores avanzados actúa como elemento disuasorio de una acción militar de China.

El impacto de una guerra en esta parte del mundo sería tan grande que China pagaría un precio muy alto, incluido un daño severo a su propia economía.

El gigante asiático, como el resto de la economía mundial, depende de los chips supersofisticados fabricados en Taiwán.

Estas pequeñas piezas están elaboradas con semiconductores, es decir, circuitos integrados fabricados generalmente con silicio.

¿De qué protege a Taiwán entonces?

El escudo de silicio es parecido al concepto de la guerra fría de MAD (destrucción mutua asegurada), porque cualquier acción militar en el estrecho de Taiwán sería tan dañina para China como para Taiwán y Estados Unidos.

De modo que, en efecto, evita que se inicie un conflicto y protege al pequeño territorio de un ataque militar ordenado por Pekín.

El costo de tal acción sería tan grande, no solo para el mundo, sino para la propia China, que el gobierno de Xi Jinping tendría que pensarlo dos veces antes de dar la orden.

¿Hay algún ejemplo en la historia reciente de esta protección?

El hecho de que el gobierno chino no haya podido seguir adelante con su intención declarada de tomar Taiwán por la fuerza si es necesario muestra que el «escudo de silicio» está funcionando.

Si Taiwán no fuera un proveedor tan importante de tecnología para el mundo, es posible que China ya hubiera adoptado medidas para ocupar el territorio.

En la crisis de misiles del estrecho de Taiwán de 1996, Estados Unidos envió dos grupos de portaaviones de guerra para disuadir ejercicios bélicos chinos dirigidos a Taiwán, que incluyeron el disparo de misiles.

Este es un ejemplo específico de los intereses que hay para que no se produzca un ataque.

Entonces, ¿en qué lado del conflicto se sitúa Estados Unidos?

La mayoría de los expertos militares están de acuerdo en que China no tiene la capacidad militar para lanzar un ataque a gran escala contra Taiwán.

En su testimonio ante el Congreso de Estados Unidos en junio, el general Mark Milley, presidente del Estado Mayor Conjunto, dijo que un ataque sería «extraordinariamente complicado y costoso» para China.

Al decidir emprender una acción militar contra Taiwán, China también debe considerar si Estados Unidos acudirá en defensa de la isla.

Es difícil creer que Estados Unidos se sentaría y dejaría que China se apoderara de Taiwán por la fuerza.

¿Por qué?

Además de la disrupción masiva que traería a la cadena de suministro global de alta tecnología y a la propia economía estadounidense, una invasión le daría a China el control sobre las fábricas de chips más avanzadas del mundo.

Y el gigante asiático se apoderaría de las armas bélicas avanzadas que Washington ha vendido a Taipéi a lo largo de los años.

¿Alguien cree que Estados Unidos se va a cruzar de brazos y dejar que eso pase?

¿Estados Unidos ha mantenido la misma política hacia Taiwán con todos los presidentes?

Cuando el presidente Jimmy Carter estableció unilateralmente relaciones diplomáticas con Pekín en 1979 y cortó los lazos oficiales con Taiwán, el Congreso aprobó la Ley de Relaciones con Taiwán, que autoriza la venta de armas defensivas a la isla.

La política de Estados Unidos sobre Taiwán sigue siendo de «ambigüedad estratégica», lo que significa que no declara públicamente si defenderá o no a Taiwán si es atacado. Esto hace que sea más difícil para China planificar cualquier estrategia militar.

En 2001, el presidente George W. Bush dijo que haría «lo que fuera necesario» para proteger a Taiwán de un ataque chino. Sin embargo, la mayoría de los demás presidentes de Estados Unidos no dicen nada públicamente, aunque sus acciones dicen más que las palabras.

Como mencionaba antes, en la crisis de los misiles del estrecho de Taiwán de 1996, el presidente Bill Clinton ordenó a dos portaaviones de guerra que monitorearan los ejercicios bélicos chinos, lo que envió un poderoso mensaje a Pekín.

El enfrentamiento entre Donald Trump y Xi Jinping llevó a algunos a decir que hay en marcha una «guerra tecnológica

El gobierno de Trump estableció vínculos militares más estrechos con Taiwán, incluida la autorización de la venta de armas avanzadas a Taipéi.

Y esta política de vínculos más estrechos ha continuado bajo el presidente Joe Biden.

A principios de junio, una delegación de senadores estadounidenses llegó a Taiwán en un Boeing C-17 como parte del programa de Biden de donación de la vacuna contra la covid-19.

La aparición de un avión militar estadounidense gigante en un aeropuerto de Taiwán fue vista por China como otra señal del apoyo de Washington al pequeño territorio.

¿Qué tiene que ver la escasez de microchips semiconductores en el mercado con Taiwán?

La escasez de semiconductores comenzó en el sector del automóvil, porque los fabricantes calcularon mal la rapidez con la que la demanda se recuperaría después de la pandemia de covid.

En un primer momento cancelaron sus pedidos de chips, pero luego se dieron cuenta de que se tenían que colocar al final de la fila cuando quisieron hacer un nuevo pedido.

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