martes, diciembre 6, 2022

¿Se está enterrando el hacha de guerra en Etiopía? No tan rápido.

El gobierno de Aby Ahmed ha un alto el fuego unilateral que no ha obtenido respuesta por parte del Frente de Liberación Popular de Tigray

Desde hace ocho meses, una de las guerras civiles más terribles del mundo hace estragos en Etiopía, nación de África Oriental, enfrentando al gobierno nacional con los líderes militantes de la región étnicamente diferenciada de Tigray. A comienzos de esta semana pareció que el conflicto cesaba de repente tras una inesperada oferta de alto al fuego por parte del gobierno. ¿Se mantendrá la tregua? ¿Qué está en juego para el país y la región en general?

 

En primer lugar, ¿por qué es tan importante? Hace solo tres años, Etiopía era una de las economías africanas que crecía más rápidamente y destacaba como un oasis de relativa calma en comparación con sus vecinos del Cuerno de África, plagados de conflictos. En 2018, unas protestas mayoritariamente pacíficas desalojaron al líder de un gobierno autoritario controlado durante mucho tiempo por el pueblo Tigray, y un joven primer ministro reformista llamado Abiy Ahmed asumió el poder. Abrió la economía, liberó a los presos políticos y se ganó elogios internacionales. Abiy incluso recibió el Premio Nobel por poner fin a décadas de guerra con el vecino Estado gulag de Eritrea, una de las principales fuentes de refugiados con destino a Europa.

En noviembre de 2020, una disputa sobre las fechas de las elecciones nacionales encendió las tensiones latentes entre el gobierno federal y los líderes del grupo étnico Tigray sobre la autonomía de la región. Hubo disparos. Se cortó el internet. El ejército nacional invadió Tigray. Eritrea entró en el conflicto del lado de su antiguo enemigo, Etiopía. Desde entonces, al menos 60.000 personas han muerto y más de 2 millones han sido desplazadas. Observadores internacional han alertado de una hambruna y un genocidio, invocando el fantasma de otra crisis humanitaria prolongada y un efecto dominó en todo el Cuerno de África. Aliados clave de Etiopía, incluido Estados Unidos, han presionado a Addis Abeba para que detenga el derramamiento de sangre.

¿Qué ocurrió el lunes? Tras una gran contraofensiva, las fuerzas nacionalistas dirigidas por el Frente de Liberación Popular de Tigray recuperaron la capital de la región. Una hora más tarde, el gobierno etíope declaró un alto el fuego unilateral “humanitario”. Addis Abeba afirma que su tregua se mantendrá hasta el final de la estación de siembra en septiembre, algo crucial para que los agricultores produzcan alimentos para los tigrinos.

 

¿Por qué ahora? Los recientes avances estratégicos de los tigrinos han sido fundamentales. Según el analista de Eurasia Group, Connor Vasey, el ejército etíope estaba «perdiendo terreno rápidamente» frente al TPLF. También hay un aspecto electoral: Etiopía acaba de celebrar unas elecciones generales en las que Abiy se perfila como ganador, a pesar de que Tigray no ha participado y parte de la oposición las ha boicoteado. Su campaña electoral se apoyó en parte en políticos partidarios de la guerra, pero Abiy puede sentir que tiene más margen para negociar con los tigrinos ahora que la votación ha terminado

¿Y ahora qué? Es difícil saberlo. En primer lugar, el TPLF aún no ha respondido al alto el fuego unilateral del gobierno federal con su propia tregua. En segundo lugar, William Davidson, del International Crisis Group, cree que las dos partes en conflicto deben encontrar la manera de proporcionar el tan necesario alivio a las víctimas civiles del conflicto. En particular, explica, una vez retiradas sus fuerzas, Addis Abeba tiene que resistir la tentación de interrumpir la ayuda humanitaria como forma de debilitar a sus rivales tigrinos. En tercer lugar, cualquier resolución del conflicto a largo plazo requerirá que ambas partes se sienten y aclaren lo que quieren la una de la otra. Algunos tigrinos, por ejemplo, exigen la independencia, mientras que otros prefieren que la región mantenga una amplia autonomía respecto al gobierno federal, pero sin separarse del resto del país.

 

Finalmente, aunque Eritrea dice que ya está retirando sus tropas de las ciudades clave de Tigray, los tigrinos desconfían de los eritreos porque intervinieron para apoyar a Etiopía y reclamar partes del territorio de Tigray. «Una cuestión crítica ahora para el conflicto es si el ejército de Eritrea se retirará completamente de Tigray», dijo Davidson.

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